Lo que de verdad te cuesta la energía en casa
Poner placas, bajar la potencia contratada o cambiarte de tarifa son la misma decisión mirada desde tres sitios: cuánto pagas por la energía que gastas. Aquí están las cuentas, con las fórmulas a la vista y los supuestos declarados.
No vendemos instalaciones ni te pasamos a ningún instalador ni a ninguna comercializadora. Por eso podemos contarte también cuándo no te compensa.
Empieza por una calculadora
Solo necesitas un dato para arrancar: tu consumo anual en kilovatios hora, que viene en la factura de la luz. Ninguna calculadora pide registro y ningún dato sale de tu navegador.
Calculadora 1
Cuántas placas necesito
Potencia, número de paneles, generación estimada y superficie de tejado. Y el reparto entre lo que autoconsumirías y lo que verterías a la red.
CalcularCalculadora 2
Cuándo se recupera la inversión
Ahorro del primer año, años hasta recuperar lo invertido y balance a veinticinco años, con el precio del kilovatio hora que pagas tú.
CalcularCalculadora 3
Me interesa una batería
Cuánta energía rescataría de verdad, qué límite le pone tu consumo de noche y en qué punto una batería mayor deja de servirte de nada.
CalcularLa idea que lo cambia todo
Una instalación solar no se paga con el sol: se paga con el precio de la luz que dejas de comprar. Cambia ese precio y cambia el resultado entero. Por eso una web que solo hablara de paneles estaría contándote la mitad de la cuenta.
El mismo razonamiento vale al revés. Antes de gastarte varios miles de euros en un tejado conviene mirar si tienes contratada más potencia de la que usas, o si tu tarifa encaja con las horas en las que realmente consumes. Hay ahorros que cuestan cero euros y una llamada de teléfono, y conviene agotarlos primero.
Guías por temas
Por qué puedes fiarte de lo que leas aquí
Cada cifra que aparece publicada sale de una fuente oficial y lleva su fecha de consulta: el boletín donde se publicó la ayuda, la resolución que fija los peajes, el precio horario del operador del sistema. Cuando un dato no se puede verificar, lo decimos en el texto en lugar de rellenarlo con una estimación.
Las calculadoras enseñan su método y sus supuestos, y avisan cuando el resultado sale mal. Una herramienta que siempre dice que sí no es una herramienta: es un folleto.